Si tras una cirugía de cáncer de próstata el paciente presenta Incontinencia, en ocasiones es derivado a una Consulta de Rehabilitación de Suelo Pélvico. Si bien la mayoría de los hospitales públicos tienen Unidades de Rehabilitación de Suelo Pélvico, no en todas esta protocolizada la derivación  del varón tras cirugía de próstata. Muchas veces la derivación es arbitraria, es decir, o no se derivan los pacientes, o se derivan intervenidos independientemente del tiempo que lleven operados. En el mejor de los casos, existen protocolos de “pre-habilitación” en los que se informa al paciente de los factores de riesgo y se enseñan los ejercicios previos a la cirugía. Independientemente de cual sea el funcionamiento o los protocolos de cada hospital, la valoración por parte del médico rehabilitador está muy sistematizada.

En consulta.

En la consulta siempre se va a realizar una historia clínica detallada, recogiendo los antecedentes del paciente, de la cirugía, el tipo de Incontinencia que presenta, en qué situaciones pierde orina, si utiliza algún tipo de dispositivo o absorbentes, si le han puesto algún tipo de medicación y si conoce o le han enseñado ejercicios de suelo pélvico.

Exploración.

Tras la realización de la historia clínica se lleva a cabo la exploración, algunos médicos citan al paciente otro día para realizar dicha exploración con el fin de que el paciente venga mejor preparado (se recomienda que haya realizado una limpieza del ano con alguna solución evacuante tipo enema),además se suele aprovechar para que el paciente traiga “algunas tareas” como recoger los absorbentes utilizados durante el día anterior (para medir la cantidad de orina que pierde) y traer diarios miccionales de tres días (recoger durante tres días datos de cuándo y cuanto orina).

Si por algo nos caracterizamos los rehabilitadores es porque exploramos al paciente en su globalidad, y aunque deriven al paciente porque tiene IU, no nos limitamos a la exploración perineal.

Se realiza una exploración global, comenzando siempre por el peso y la talla (recordad cual era el primer factor de riesgo del que hablábamos en el anterior post: la obesidad). Exploramos tanto la movilidad de la columna, como de las articulaciones de las piernas fundamentalmente las caderas, así como una exploración neurológica. Cualquier alteración encontrada en esta exploración puede interferir o contraindicar el tratamiento rehabilitador. Exploramos también la postura, la estática del paciente y el abdomen, el cual si es globuloso y no tiene una función adecuada puede estar agravando la IU en determinadas posturas.

Por último, realizamos la exploración de la zona perineal, siempre que se pueda llevar a cabo el tacto rectal (hay pacientes que han recibido radioterapia que tienen mucha lesión en la zona y no se les puede explorar, o pacientes con hemorroides o fisuras).

¿Es necesario realizar un tacto rectal?

Realmente si, ya que es la manera que tenemos de valorar en que condiciones está la musculatura del suelo pélvico del paciente, es una musculatura que es solo accesible a través del ano. Valoramos de manera manual las condiciones de ese músculo, tanto de consistencia o resistencia a ser estirado, lo que conocemos como tono, y valoramos la fuerza.  Y muy importante, comprobaremos si el paciente es capaz de identificar ese músculo, hay pacientes que no saben contraerlo cuando se lo indicamos.

En próximos post explicaremos qué pruebas complementarias nos ayudan en la consulta  para completar el estudio del paciente, como puede ser la ecografía y la valoración mediante un aparato llamado Biofeedback.

María García Bascones

Medicina Física y Rehabilitación

Bibliografia:

  • Garcia Navas R, Fernandez Fernandez E, Sanz Mayayo E, Diez Rodriguez J. Incontinencia urinaria postprostatetomia. En: Castro Diaz D y Espuña Pons M , editores.  Tratado de Incontinenia Urinaria.Luzan SA. Madrid. 2006
  •  Mourcade P, Saussine C. Tratamiento de la incontinencia urinaria postprostatectomia total. En: Enciclopedia medico quirúrgica Urologia. 2009. E-18-207-D-31. Pag: 1-11