Aunque ciertos sectores de la población no serían en un primer momento susceptibles para vacunarse contra el COVID-19, como son las mujeres en edad fértil, pueden pertenecer a grupos poblacionales incluidos en las primeras fases por diversos motivos, como son pertenecer a grupos de trabajadores con riesgo alto de exposición o tener comorbilidades que aconsejen la vacunación, por ello pueden surgir dudas a la hora de recomendarles la vacunación.

La vacunación contra el COVID-19 es atractiva en gestantes, ya que no se administrarían agentes vivos atenuados con las vacunas disponibles en España y les protegería de sufrir manifestaciones graves de la enfermedad. No obstante, ya que no hay estudios en éstas, y a la espera de más datos, deberían minimizar los contextos de exposición y, si no fuese posible, valorar conjuntamente con su médico los beneficios y riesgos de la vacuna.

Por otro lado, las madres lactantes expuestas la vacunación tendrían un doble beneficio, ya que minimizarían los riesgos de padecer la enfermedad y aportarían inmunoglobulinas al lactante mediante la alimentación.

Las recomendaciones actuales en España para mujeres con deseo gestacional es esperar dos semanas a iniciar la búsqueda de embarazo tras la segunda dosis, aunque es muy probable que por las características de la vacuna, no suponga riesgo para la gestante ni para el feto. Dicho tiempo es aplicable para las inseminaciones o transferencias de embriones en mujeres que hayan iniciado el proceso de vacunación y se encuentren en tratamiento de reproducción asistida.

Las graves repercusiones de la COVID-19 sobre pacientes oncológicos hacen que sea prioritaria su vacunación, porque sufrir la enfermedad los hace particularmente susceptibles a sus manifestaciones más graves. Aunque serían individuos inmunocomprometidos, las vacunas serían capaces de generar una respuesta inmune muy potente que les mantendría protegidos.

María Antonia López Rubio.

Ginecológa