En anteriores entradas de este blog hemos definido el síndrome de vejiga hiperactiva como un cuadro clínico caracterizado por el deseo imperioso de orinar con dificultad para demorar la micción (urgencia miccional), que suele ir acompañado de un aumento de la frecuencia con la que se acude al cuarto de baño, incluso por la noche (nicturia o nocturia). En ocasiones puede concurrir pérdida involuntaria de la orina (incontinencia).

Existen ciertos factores de riesgo que están asociados al desarrollo de vejiga hiperactiva que escapan al control de las personas que la padecen como son la edad o el sexo. Si bien este síndrome puede aparecer a cualquier edad, el riesgo aumenta conforme cumplimos años, lo cual es debido tanto a cambios neurológicos en el cerebro y la columna, como a determinadas enfermedades que son más prevalentes en personas mayores y que contribuyen a reducir la coordinación entre la vejiga y el esfínter durante la micción o alterar las sensaciones de llenado.

Con los años (y también con el embarazo) la fuerza de la gravedad puede hacer que los órganos de la pelvis se desplacen o muevan (circunstancia conocida como “prolapso”), lo que puede contribuir a la irritación de la vejiga o la obstrucción del flujo de orina

Las personas de mayor edad suelen poseer un sistema inmunitario más débil, por lo que es más frecuente la aparición de infecciones de las vías urinarias, las cuales producen inflamación e irritación que podrían disminuir la capacidad de la vejiga y provocar contracciones no deseadas del músculo de la vejiga (músculo detrusor).

La menstruación, el embarazo y la menopausia contribuyen a producir descenso en los niveles hormonales (estrógenos). Sin una cantidad suficiente de estos los tejidos de la vejiga uretra y músculos de la pelvis se vuelven más delgados y secos (atrofian), volviéndose débiles y susceptibles a la irritación, lo cual explica que la vejiga hiperactiva sea más frecuente en mujeres que en hombres.

Durante el embarazo a menudo aparece síndrome de vejiga hiperactiva o se exacerba. La cantidad de orina producida aumenta porque circula más sangre en el cuerpo de una mujer embarazada, por tanto en esta situación será necesario acudir más veces al cuarto de baño para vaciar la vejiga. En ocasiones las embarazas presentan problemas de incontinencia debido al exceso de presión a la que se ven sometidos los músculos y nervios del suelo pélvico, sobre todo durante el último trimestre.

El parto vaginal puede contribuir al posterior desarrollo de síntomas urinarios ya que se produce una compresión de nervios, vasos sanguíneos y órganos pélvicos (donde se incluye la vejiga); si además es necesaria la realización de episiotomía o se producen desgarros musculares o estiramientos nerviosos durante el mismo, las probabilidades de que la mujer desarrolle síntomas urinarios relacionados con la vejiga hiperactiva aumentan.

Más información… https://pelvicsalud.com/tengo-riesgo-de-padecer-vejiga-hiperactiva-2/

Jesús Martínez Ruiz

Urólogo