Octubre es el mes de concienciación del cáncer de mama, siendo el lazo rosa el simbolo de este cáncer. Aunque el cáncer de mama tiene una supervivencia de más del 80%, podemos decir que el cáncer de mama no es tan rosa e idílico como en los últimos años han parecido mostrar las campañas. Las mujeres que padecen cáncer de mama, tienen que hacer frente a muchos cambios en su vida: físicos, psicológicos, familiares, laborales y sexuales.

            Muchos de estos cambios son debido a los efectos causados por los múltiples tratamientos: Las distintas intervenciones quirúrgicas, la quimioterapia y la radioterapia producen cambios que alteran la imagen corporal (mastectomía o asimetría de senos, alopecia, aumento de peso, quemaduras de la piel…). Estos cambios también pueden deteriorar la relación de pareja y las relaciones sexuales.

            Tanto en estudios españoles como en otros países, se ha visto que tras el cáncer de mama,  del 70 al 90% de las mujeres suelen referir tener algún tipo de dificultad sexual y también una disminución en la frecuencia de las relaciones sexuales, siendo esta de alrededor  de 1 o 2 veces al mes. Aunque la frecuencia es menor, también comentan que estas relaciones sexuales son satisfactorias.

            Los principales problemas de sexualidad que suelen aparecer son disminución del deseo, de excitación, peor lubricación y dolor en la penetración. Si además, el cáncer tiene receptores positivos de estrógenos y progesterona, el tratamiento que deben tomar durante 5 o 10 años (inhibidores de la aromatasa, tamoxifeno…), provoca una menopausia precoz. Estos fármacos están asociados a una peor lubricación vaginal, disminución de satisfacción sexual y pérdida de deseo.

            A continuación, te vamos a dar algunos consejos para mejorar tu vida sexual:

  • Normaliza cómo te sientes, como hemos dicho anteriormente, todo esto que te está ocurriendo, la falta de deseo, de lubricación, dolor… lo están pasando muchas mujeres, no eres la única. Date cuenta que has pasado por muchos tratamientos con muchos efectos secundarios, también ha cambiado tu imagen corporal, estás cansada…
  • Por ello habla con tu pareja, cuéntale lo que te pasa, tus sensaciones, tus miedos, seguro que a tu pareja le puede pasar algo parecido.  A veces ellos tampoco saben qué hacer, ni cómo abordar la situación
  • Explora  con tu pareja otros repertorios sexuales, tomaos vuestro tiempo. 
  • Cuidados específicos para mejorar la sequedad vulvo-vaginal.
    • Lava la zona con jabón con ph neutro y sécate bien.
    • Usa cremas hidratantes. Lo mismo que hidratamos la piel de nuestra cara o de nuestro cuerpo, hay distintas cremas específicas para la zona genital. Estas cremas se suelen usar a diario o al menos dos veces a la semana. Estas ayudan a mantener una  buena hidratación y elasticidad de la zona y mejoran el epitelio, aliviando la sensación de picazón y sequedad.
    • Para el momento de las relaciones sexuales, existen distintos lubricantes o geles que suelen aportar una lubricación extra que favorecen las relaciones sexuales. Recuerda que los lubricantes con base oleosa, no pueden usarse si estáis utilizando preservativo, ya que este se puede deteriorar. Además, si estás bajo tratamiento con inhibidores de la aromatasa (letrozol, aromasil…) los lubricantes no pueden contener estrógenos, ni parabenos. Pregunta a los profesionales sanitarios qué lubricantes y cremas hidratantes vaginales  puedes utilizar, ya que no valen todos.

Ana Isabel Cobo-Cuenca, Enfermera, psicóloga y sexóloga.

Bibliografía:

Cobo-Cuenca, A. I., Martín-Espinosa, N. M., Sampietro-Crespo, A., Rodríguez-Borrego, M. A., & Carmona-Torres, J. M. (2018). Sexual dysfunction in Spanish women with breast cancer. PloS one13(8), e0203151.