Ya hemos explicado anteriormente que la modificación de los hábitos higiénicos y dietéticos puede ayudar a las personas con VH. En esta ocasión vamos a detallar que consisten los programas de modificación de la conducta. Éstos han demostrado que pueden mejorar los síntomas de la VH, pero hay que tener en cuanta que el efecto disminuye después tras su finalización.

Los programas de modificación de la conducta tiene la ventaja de que pueden adaptarse a las necesidades y capacidades de cada persona. Además, al contrario que los fármacos, no presentan efectos secundarios no deseados, pero en contrapartida precisan de la participación y colaboración activa del interesado, así como el tiempo y esfuerzo del profesional que le instruya.

Dentro de los programas de modificación de conducta encontramos:

– Entrenamiento vesical: El objetivo es disminuir la frecuencia con la que se va a orinar y los episodios de incontinencia. Para ello se programarán las micciones de acuerdo a un esquema miccional que se elaborará a partir de los datos obtenidos en la entrevista clínica (realización de un diario miccional que se explicará en otras entradas de este blog), recomendando orinar antes de que aparezca el deseo miccional y/o los escapes asociados a la sensación de urgencia. Progresivamente aumentará el intervalo de tiempo entre micciones de forma gradual, hasta conseguir espaciar la micción entre dos y tres horas. En el caso de que existan escapes se reducirán los tiempos.

– Ejercicios del suelo pélvico (ejercicios de Kegel): La realización de estos ejercicios durante al menos tres meses han demostrado ser un tratamiento seguro y eficaz en el manejo de la IU sin efectos adversos. La pauta aconsejada tras un período de instrucción son series de 3 o 4 veces al día de 15 contracciones durante un periodo de 15 a 20 semanas con una posterior evaluación de la respuesta. En ocasiones se pueden utilizar dispositivos adicionales (conos vaginales o bolas chinas) que pueden mejorar la comprensión y el cumplimiento de esta técnica.

– Biofeed-back (biorretroalimentación): Consiste en tomar conciencia de la función biológica de la micción, que se puede reforzar mediante un estímulo táctil, visual o auditivo. Este mecanismo de autocontrol es útil para fortalecer o relajar la musculatura perineal con el fin de controlar los síntomas de la VH.  Precisa una buena capacidad funcional y un alto grado de colaboración, junto con la intervención de un terapeuta, lo cual limita de forma considerable su empleo en los pacientes mayores.

Jesús Martínez Ruiz

Urología