Si usted se encuentra preocupado por desarrollar disfunción eréctil (DE) lo primero que puede realizar es modificar aquellos hábitos y situaciones que puedan suponer un riesgo para su desarrollo. El cambio de ciertas conductas reducirá el riesgo de padecer esta situación e incluso revertirla. Además, la mayoría de las recomendaciones que aquí se exponen supondrán tener una vida más saludable.

Se recomienda abandonar el consumo de tabaco, alcohol y cualquier droga que pondrá en compromiso su sistema cardiovascular y por tanto supondrá un riesgo para presentar problemas de erección. El uso de sustancias estupefacientes afecta al deseo sexual y la excitación a la vez que ocultan factores emocionales y afectivos responsables.

Mantener una alimentación saludable para alcanzar un peso ideal le ayudará a controlar la presión arterial y la diabetes lo cual ayuda a prevenir la DE. Evite alimentos altos en grasa, en especial las saturadas, y reduzca el consumo de sal (sodio). Incluir alimentos integrales, frutas, verduras y carnes con poca grasa (magras) le ayudará a conseguir su objetivo.

Mantenerse físicamente activo no solo le ayudará a mantener un peso adecuado, controlar la tensión y prevenir la diabetes, sino que le mantendrá en condiciones óptimas para mantener relaciones sexuales. La actividad aumenta la cantidad de sangre que puede llegar al cuerpo y esto incluye a los cuerpos cavernosos del pene. Hacer 30 minutos diarios de ejercicio con aumento gradual de la actividad y de la intensidad es lo recomendable.

Los problemas de pareja, trastornos afectivos o traumas pueden tener como consecuencia el desarrollo de impotencia. Ante la sospecha de poder encontrarse en cualquiera de estas situaciones, deben ponerse en manos de un profesional para ayudarle a abordar esta situación y revertir sus consecuencias.

Si usted padece cualquier enfermedad o dolencia no debe nunca automedicarse. Algunos fármacos tienen como efecto secundario la alteración de la capacidad de mantener la erección. Póngase siempre en manos de su médico de referencia para que controle las dosis necesarias, le aconseje medidas para utilizar la dosis mínima eficaz, buscar alternativas y minimizar el impacto de los efectos secundarios. Desconfíe de los fármacos y remedios “caseros” que NO hayan sido prescritos, supervisados ni recomendados por los profesionales de la salud cualificados. También de aquellas sustancias que no hayan seguido un control por las autoridades sanitarias autorizadas. Póngase siempre en manos de un profesional de la salud.

Todas estas medidas constituyen hábitos de vida saludables que contribuyen a evitar los principales factores de riesgo que predisponen al desarrollo de DE; por tanto, cuanto antes comience a incorporarlos en su rutina más efectivas serán.

Jesús Martínez Ruíz.

Urólogo.

Bibliografía:

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