Como ya hemos descrito en otras entradas de este blog, la vejiga hiperactiva es una afectación caracterizada por el deseo repentino de orinar difícil de demorar (urgencia) que se puede asociar o no a la necesidad de orinar con más frecuencia tanto por el día como por la noche. Es posible también experimentar pérdidas involuntarias de orina asociadas a la sensación de urgencia.

Afortunadamente es posible que puedas controlar estos síntomas con modificaciones dietéticas, cambios en los hábitos miccionales, entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico y/o fármacos orales o transdérmicos. Pero ¿qué ocurre si aún así persisten los síntomas? 

Aquellas personas que presentan esta sintomatología, en ausencia de otra patología que los justifique, a pesar de las medidas anteriormente enumeradas, padecen de vejiga hiperactiva refractaria a tratamiento, y ¿qué podemos hacer en estos casos?. 

Una de las opciones de tratamiento en esta situación es la toxina onabotulínica tipo A. Se trata de una proteína producida por las bacterias que ocasionan el botulismo. Cuando se inyecta esta proteína a dosis adecuadas (bajas dosis) directamente en el músculo de la vejiga (detrusor), se produce la relación del mismo. Además también contribuye a regular las sensaciones de llenado. Para su inyección es preciso realizar una inspección de la vejiga con una cámara a través de la uretra (cistoscopia), utilizando para ello anestesia local, regional o general según las características de cada paciente. 

El efecto es temporal y suelen durar seis meses aproximadamente, por lo que pasado el efecto  es necesario repetir el procedimiento.

Los efectos secundarios más frecuentes son la infección del tracto urinario y la retención de orina, por lo que todo paciente que considere la posibilidad de someterte a este tratamiento debe estar dispuesto a la cateterización (sondaje vesical) en el caso de producirse la imposibilidad de evacuación de orina (retención aguda de orina). El cateterismo puede ser realizado por el propio paciente previa instrucción (cateterismo limpio intermitente), por un tercero en caso de dependencia (cateterismo intermitente asistido) o continuo hasta la desaparición del efecto de la toxina. 

Jesús Martínez Ruíz

Urólogo

BIBLIOGRAFÍA

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