La cistitis intersiticial o síndrome de vejiga dolora (CI/SVD) se describe como: “una sensación de dolor, molestia o presión desagradable relacionada con síntomas del tracto urinario inferior con una duración superior a las seis semanas, en ausencia de otras causas identificables como pudiera ser una infección”. Aunque se trata de una patología benigna afecta mucho a la calidad de vida. Como la mayoría de las causas del síndrome de dolor crónico, suele afectar a personas mayores de 40 años, siendo más frecuente en las mujeres.

A día de hoy no se conoce del todo bien el mecanismo de origen de esta entidad, aunque si hay consenso en el hecho de la existencia de una alteración en la permeabilidad de la capa interna de la vejiga (superficial urotelial), que da lugar a una disfunción de los nervios sensoriales y a una mayor absorción de los componentes de la orina (urea). Es decir, una alteración en las funciones sensorial y de barrera de la mucosa vesical.

Aunque el dolor vesical y pélvico es el síntoma más importante, suele acompañarse de otros síntomas urinarios como la disuria (58%), dolor genital o uretral (76%), suprapúbico (53%), abdominal (47%), de espalda (35%) o con el coito.

Es frecuente que en el inicio de los síntomas los análisis y cultivos sean anodinos y se indiquen antibióticos, antiespasmódicos, anticolinérgicos y astringentes, sin éxito.

Se ha investigado su relación fisiopatológica con otras enfermedades crónicas: Lupus eritematoso sistémico, fibromialgia, síndrome de Sjögren, artritis reumatoide, intestino irritable, síndrome de fatiga crónica y dermatitis atópica con las que comparte rasgos clínicos, analíticos e histológicos.

El SVD ha de ser diagnosticado en base al dolor, sensación de presión o molestia asociado con la vejiga urinaria, acompañado por al menos uno de otros síntomas como aumento de frecuencia urinaria diurna y/o nocturna, con exclusión de trastornos que causan confusión como causa de los síntomas (infección, litiasis, cáncer o inflamación secundaria a radiación, medicación…).

Se distinguen un tipo “clásico o ulcerativo”, con una clásica y característica úlcera (de Hunner) que se puede identificar durante la exploración endoscópica de la vejiga (5-10%), y el tipo “no clásica o no ulcerativa”, que presenta glomerulaciones en el examen microscópico (90%).

La CI/SVD es una patología de origen incierto, con diagnóstico de exclusión, tratamiento empírico y que forma parte del fenotipo de dolor pélvico crónico asociado a la vejiga.

Jesús Martinez Ruíz.

Urólogo.

BIBLIOGRAFÍA

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