Esta pregunta nos la hacéis muchas de las pacientes que acudís a consultas de rehabilitación de Suelo Pélvico, y lo primero que os decimos es: ¿hacías deporte antes? y ¿qué tipo de deporte hacías? 

Vamos a contestar a estas preguntas e ir dándoos respuesta. 

¿Hacías deporte antes? 

Si previamente a tu parto o disfunción de suelo pélvico no hacías deporte, os aconsejamos que el deporte que comencéis a hacer sea lo menos lesivo posible para vuestro suelo pélvico, esto quiere decir, que no comencéis a practicar deporte de impacto (correr, alta intensidad, tenis…). Optad por deporte en el que trabajéis vuestro CORE, natación… y sobre todo, haced deporte que os estimule a realizarlo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los adultos realizar un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, no menos de 75 minutos semanales de actividad aeróbica vigorosa, o bien una combinación equivalente de actividad física moderada y vigorosa (1). En los últimos estudios, se ha demostrado que el ejercicio físico moderado se asocia con menores tasas de incontinencia urinaria (IU) en mujeres de mediana edad o mayores. (2) 

Si hacías deporte, ¿qué tipo de deporte hacías? 

Es muy importante individualizar la práctica deportiva a cada paciente. 

Si eres corredora, y has comenzado a tener pérdidas de orina durante la carrera, debes tener en cuenta que las últimas guías clínicas indican que no hay una asociación clara entre ejercicio físico e IU. Se ha observado que las atletas pueden experimentar IU durante una actividad física intensa, pero no durante las actividades comunes y que la actividad física extenuante no predispone a las mujeres a tener IU en el futuro. 

Los abdominales clásicos o “crunch” han estado desaconsejados siempre para nuestro suelo pélvico, en cambio, se ha observado que otros ejercicios que se consideraban menos lesivos, como las planchas, provocan mayor presión en nuestro suelo pélvico. 

Con respecto al Pilates, el mayor problema que nos encontramos es que si no se realiza guiado por profesional cualificado, se provoca un aumento de presiones a nivel intraabdominal y una respiración que bloquea el diafragma, lo cual debilitará nuestro suelo pélvico y favorecerá los prolapsos y la IU. 

Para concluir, deciros que lo fundamental es realizar una valoración pormenorizada de vuestra situación, y valorar como responde tu suelo pélvico a un esfuerzo, cambios de ritmo o incluso desequilibrios. Es muy importante que toméis conciencia de vuestro suelo pélvico, y seáis capaces de activarlo cuando vayáis a realizar un esfuerzo o deporte de alto impacto, para así protegerlo. Trabajar la respiración es otro de los pilares fundamentales. Con un programa individualizado de tratamiento rehabilitador mejorarán tus síntomas (incontinencia, sensación de pesadez pélvica…). 

Si persistieran los síntomas a pesar del tratamiento rehabilitador, podríamos probar con dispositivos intravaginales, tipo pesario, y si tampoco te adaptases bien a esto, sería el momento de hablar con nuestros compañeros de ginecología o urología para probar otras opciones. 

1. OMS (2010). Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud. 

2. Nambiar A K, Bosch R, Cruz F et al. EAU Guidelines on Assesssment and Nonsurgical Management of Urinary Incontinence. European Urology 73 (2018) 596-609

Carmen Urbaneja Dorado

Medicina Física y Rehabilitación