TENGO HEMORROIDES ¿DEBO OPERARME?


Responder es esta pregunta puede ser sencillo pero no siempre lo es. Depende del tipo de hemorroides y de los síntomas que nos esten causando.

Lo primero es saber que tipo de hemorroides tenemos.

 Las hemorroides externas son las que están fuera del ano, recubiertas de piel y no se van a introducir nunca porque como digo su origen es casi fuera del ano. En general la hemorroides externas por sí solas no son indicación de cirugía. Se operan cuando existen complicaciones como puede ser una trombosis hemorroidal externa que consiste en la formación de un pequeño trombo o coagulo debajo de la piel y lo que se nota es un bultito muy doloroso. A veces estas hemorroides se inflaman y aumentan de tamaño sin tener un trombo asociado o son molestas para la higiene porque son unos colgajos de piel grandes y en estas ocasiones también puede ser útil la cirugía. 

  Las hemorroides internas son las que están en el interior del ano y están recubiertas de mucosa, que es el tejido que tenemos por dentro del ano. Si son grandes y están prolapsadas (caídas hacia fuera) pueden llegar a estar fuera del ano. A veces salen y entran solas del ano durante los esfuerzos para evacuar (grado II), a veces requieren reducción manual, es decir hay que introducirlas con la mano ( grado III) y en otras ocasiones están siempre fuera y aunque intentemos meterlas vuelven a salir o no es posible meterlas (grado IV), pero es muy importante diferenciarlas de las hemorroides externas que nunca se van a poder meter hacia dentro.

A diferencia de las hemorroides externas, las hemorroides internas no suenen producir bulto ni dolor (salvo las grado III y IV) sino que simplemente sangran. El sangrado suele estar asociado con la deposición y no asocia dolor anal. Además las hemorroides grandes pueden producir sensación de vaciado incompleto y  pueden producir un moco que produce humedad en el ano llegando incluso a generar dermatitis perianal o prurito (picor) secundario.

En ocasiones las hemorroides internas también pueden trombosarse y doler o pueden estar prolapsadas y quedar estranguladas fuera del ano por el propio músculo del ano, el esfínter, y esto aumenta la inflamación y dolor. Es precisamente en estas situaciones cuando es importante intentar reducirlas y colocarlas de nuevo en su posición para mejorar el dolor y evitar más complicaciones.

 Para el correcto diagnóstico es fundamental una buena historia clínica y una exploración.

Pero en ocasiones una exploración es insuficiente ya que externamente podemos encontrarnos todo normal e incluso no notar nada durante el tacto rectal pero sí encontrar unas hemorroides que requieran tratamiento quirúrgico en una anuscopia. Por eso la anuscopia es una prueba fundamental y básica a realizar siempre en la consulta de coloproctología.  Cuando todas las medidas conservadoras han fracasado (ver post sobre tratamiento conservador) es el momento de plantear si es necesario operar o no. En resumen la cirugía sería para casos puntuales de hemorroides externas y para hemorroides internas grado II muy sintomáticos o grados III y IV. El resto pueden beneficiarse de otros tratamientos menos agresivos.

¿Te interesa conocerlos? Te los cuento en el próximo post

Alicia Ruiz De La Hermosa

Coloproctología

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