Hoy empezamos nuestro primer post de falsos mitos en suelo pélvico que están muy arraigados en la cultura general, en las recomendaciones a la población o en la comunicación “boca a boca”.

Voy a ir tratando diferentes falsos mitos a lo largo del tiempo, pero no puedo dejar de empezar a hablaros sobre el PIPI STOP. ¿Qué es esto del PIPI STOP? Pues seguro que lo entendéis cuando os digo “cortar el chorro de la orina”. A lo largo del tiempo, se ha recomendado esta práctica en realidad nada aconsejable ni saludable para nuestro aparato urinario.

Cuando se realiza el PIPI STOP se contraen los músculos del suelo pélvico que ayudan al cierre uretral, además del esfínter de la uretra propiamente dicho. Esta contracción voluntaria, activa una serie de conexiones nerviosas que frenan la contracción del músculo detrusor de la vejiga. La vejiga cuando quiere vaciarse se contrae, nosotros sentimos las ganas de orinar, que realmente es esa contracción de la vejiga y decidimos si podemos orinar o no. Si decidimos acudir al baño, relajaremos nuestro suelo pélvico incluído el esfínter estriado de la uretra y se producirá la micción. Si por el contrario, no es el momento adecuado de ir a orinar y queremos posponer la micción, pues el esfínter permanecerá cerrado. Si esas ganas persisten, pondremos en marcha otros mecanismos que ayudarán al cierre uretral como es la parte voluntaria del esfínter (fibras estriadas) y la musculatura del suelo pélvico. Esta acción de contracción se transmite a la vejiga en forma de que “no quieres o no puedes orinar en ese momento”, por lo que la vejiga se frena y deja de contraerse vigorosamente. Esto se traduce en que las ganas de orinar disminuyen o incluso pueden desaparecer.

Por lo tanto, cuando por sistema realizamos el PIPI STOP, estamos activando este mecanismo que os acabo de explicar, y como consecuencia reiniciar la micción puede costar porque no se consigue volver a relajar el esfínter y sobretodo porque la vejiga ha dejado de contraerse, por lo que no vaciará la orina que hay en su interior, pudiendo favorecer la aparición de residuos miccionales y las consecuencias negativas que esto supone.

Es verdad, que alguna persona tiene grandes dificultades para conseguir contraer su musculatura del suelo pélvico y se le indica que realice el PIPI STOP, pero en absoluto se indica como entrenamiento, sino como propiocepción, es decir, para intentar localizar la musculatura y percibir la sensación que tiene que sentir al contraer dicha musculatura y de forma muy ocasional.

Así que cuando os recomienden realizar PIPI STOP, o alguna amiga o familiar os cuente que se lo han recomendado, ya podéis decirle que NO lo ponga en práctica por estos motivos que os acabo de explicar.

Soraya Hijazi Vega.

Directora de contenido de PelvicSalud.

Medicina Física y Rehabilitación.