Puede que pienses que para tener un vientre plano y abdomen espectacular, el secreto está en la dieta y hacer abdominales sin parar. Y sí, desde luego los hábitos alimenticios y entrenamiento abdominal pautado por un profesional, son importantísimos. Pero hay algo más, nuestra POSTURA!!!!. Súper importante el rol postural que ejercen nuestros abdominales…

Me preguntaréis ¿con una buena postura, tendré un abdomen firme?

Y sí, ya puedes hacer toda dieta milagro, hipopresivos, Pilates y entrenamiento funcional del mundo… que como no tengas una buena postura e higiene postural, temo decirte que de nada o poco servirá todo el esfuerzo.

Siguiendo el hilo, de los posts anteriores del abdomen (“¿Para qué sirve la pared abominal?”, “La pared abdominal, el eterno enemigo a abatir”), uno de nuestros temas favoritos en la fisioterapia de disfunciones de Suelo Pélvico; hoy vamos a hablar del control postural que ejerce la musculatura profunda del abdomen. Le vamos a dar el protagonismo sobre todo, al músculo transverso del abdomen. Veréis muy a menudo, que este músculo se le denomina core, faja abdominal, cincha abdominal, corsé anatómico, etc. Y una de las funciones principales de esta musculatura es el rol postural, protegiendo la región lumbar. Su función postural y de sostén, se debe a la disposición horizontal de sus fibras , que hacen que cuando se contrae, se produce una extensión de nuestra columna, estabilizando el tronco. Trabaja en conjunto con otros músculos de la pared abdominal (oblicuos interno y externo junto con el recto anterior) y junto al psoas y cuadrado lumbar, realizan un óptimo funcionamiento del raquis lumbar, con capacidad de disminuir la presión de los discos vertebrales dorso-lumbares. Otros músculos muy importantes en el rol postural y estabilización de la zona lumbar son los multífidos.

Comentaros, que siempre valoraríamos diafragma torácico, puesto que tiene que estar en perfecto equilibrio con nuestro abdomen para una postura óptima y una adecuada gestión de la presión intra-abdominal. Y como no, valoraríamos también la co-activación con la musculatura del suelo pélvico, junto con la estabilidad lumbo-pélvica.

En nuestra consulta de día a día, raro es el caso, por no decir imposible, en el que no hay que orientar nuestro tratamiento al abdomen, dándole todo el protagonismo que se merece. Su disfunción está muy presente, tras el embarazo, parto, postparto, dolor músculo-esquelético. Y como no, en reeducación abdominal, vamos a darle súper protagonismo a la reeducación postural y conciencia corporal.

Seguro conoces a alguien, recurre a una faja lumbar ortopédica para reducir su dolor lumbar, está faja hace el papel de nuestro abdomen. De nada vale portar, pasivamente una faja ortopédica sino activamos nuestro abdomen, pudiendo agravar la sintomatología, pues a la larga disminuye la  función de corsé estabilizador.

Y os estaréis preguntando, ¿cómo debe ser mi postura? Pues nos vamos a centrar en nuestra pelvis. Para que el transverso del abdomen, pueda ejercer su función, es de suma importancia que nuestra pelvis esté en su posición óptima. Se considera que existe una anteversión pélvica fisiológica de 5º en hombres y entre 5º y 10º en mujeres.

No hay que buscar un aplanamiento de nuestra curva lumbar, empujando nuestra pelvis hacia adelante a una marcada retroversión, ya que así produciremos una rectificación de nuestra lordosis lumbar, y la función de core estabilizador desaparecerá. Y cuidado también con todo lo contrario, llevar nuestra pelvis demasiado hacia atrás, aumentando en exceso la anteversión pélvica, con un aumento de la lordosis lumbar, mandando una mala gestión de presiones al disco vertebral, que puede reproducir dolor, y con ello una desinhibición de nuevo de nuestro abdomen.

Te animamos te pongas de lleno, a partir de hoy, a conseguir una postura óptima y lucir un abdomen de 10. Poco a poco, iremos escribiendo más posts relacionados con el tema.

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Ana Belén González García.

Fisioterapeuta especializada en Pelviperineología y Disfunciones de Suelo Pélvico.

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