El dolor en el coxis o coccigodinia, es el dolor que aparece en los últimos huesos de la columna.   El coxis o “rabadilla” es un hueso situado al final de la columna vertebral, es alargado y tiene forma triangular, y es lo que representaría la “cola“ de los animales en los humanos. Está formado por cuatro o seis vértebras que están pegadas y de ellas salen varios músculos. Tanto los músculos como los ligamentos que salen del coxis dan soporte a todo el suelo pélvico e intervienen tanto en el proceso de la micción como en la defecación. La causa más frecuente de dolor en el coxis es la traumática, es decir por un golpe, y dentro de ella, entre un 60-70% de las veces es por un traumatismo directo, por una caída “de culo”. Entre las causas también puede producirse durante el parto, concretamente en la fase final del expulsivo que se desplace y quede “subluxado” o por pequeños traumatismos de repetición (por ejemplo en ciclistas y jinetes).

Como en todas las patologías siempre hay algunos factores que pueden predisponer a que una persona que se da un golpe en esa zona sufra posteriormente (incluso a las semanas o meses después) una coccigodinia. Uno de ellos es el espasmo crónico o contractura del suelo pélvico, cualquier patología del suelo pélvico, tanto en el hombre como en la mujer puede favorecer, empeorar o cronificar un dolor de coxis. El músculo elevador del ano, que va del pubis al coxis y da soporte a todo el suelo pélvico, cuando se contractura o lesiona en su zona posterior puede provocar dolor en el coxis. La contractura dolorosa de la musculatura del suelo pélvico se denomina síndrome miofascial, y realmente puede ser un perpetuante de una clínica dolorosa.

Cuando la causa del dolor es un traumatismo directo, el diagnóstico suele ser sencillo. En la mayoría de las ocasiones el paciente refiere dolor en la zona, dolor con la sedestación prolongada sobre todo en superficies duras, llegando en ocasiones a presentar molestias con la defecación (por la relación con la musculatura de suelo pélvico que comentaba anteriormente) e incluso cambios en el ritmo de defecación. También puede existir dolor lumbar. Se debe realizar una radiografía para descartar fractura o luxación.

El tratamiento de entrada siempre va a ser conservador, es decir, el médico va a recomendar evitar permanecer sentado periodos prolongados, intentar sentarse en asientos blandos o incluso utilizar algún tipo de cojín específico, probablemente pautará analgésicos o antinflamatorios. Es muy importante mantener una dieta equilibrada, evitando el estreñimiento, hacer de vientre con los pies apoyados en una banqueta (recordad lo que hablamos en el post de Estreñimiento. Ese gran enemigo) y evitar deportes que supongan microtraumatismos sobre el coxis, como el ciclismo y la equitación. Hasta un 90% de los pacientes que presentan una coccigodinia mejoran con estas pautas.

Para los casos en los que no mejoran y el dolor se prolonga en el tiempo, o incluso se complica con dolores irradiados a toda la zona perineal, será necesario derivar al paciente a una Consulta de Rehabilitación de Suelo Pélvico en la que el médico rehabilitador hará una valoración integral de la clínica que presenta el paciente y decidirá cual es el tratamiento adecuado según la clínica, tiempo de evolución y por supuesto según la exploración física.

El abanico terapéutico es amplio: reforzar analgesia y hábitos de vida saludable; terapia manual, infiltración de coxis (diferentes técnicas de abordaje intervencionista en el coccix) electroterapia… etc.

María García Bascones.

Medicina Física y Rehabilitación.