El dolor pélvico crónico (DPC)

Es un complejo sintomático que puede originarse de enfermedades gastrointestinales, urológicas, ginecológicas, músculo-esqueléticas o neurológicas. Cuando la causa del dolor es evidente, el tratamiento se dirige a tratarla.
Una vez que el médico ha determinado que los síntomas tienen un origen miofascial, debe intentar determinar si es un trastorno de dolor miofascial primario o si es secundario a otro trastorno doloroso como el síndrome de vejiga dolorosa (SVD), la vulvodinia o el síndrome de intestino irritable (SII). Si es un trastorno con dolor miofascial secundario, entonces hay que tratar el generador primario del dolor, así como el componente miofascial.
Cuando el dolor o la disfunción miofascial del paciente es sólo un componente de su síndrome general de múltiples generadores del dolor y disfunción de múltiples órganos, el componente miofascial puede ser un desencadenante primario o simplemente un factor de perpetuación. Por tanto, hay que tratar de forma intensiva el suelo pélvico como parte de un plan de tratamiento multimodal.

Tratamiento Multimodal


La fisioterapia para lograr la relajación integral y voluntaria de los músculos del suelo pélvico, la disminución del dolor y la mejoría de las disfunciones miccionales, defecatorias y sexuales, han aportado tasas de éxito del 59-80% en series de casos aunque, que faltan estudios controlados al respecto. Su indicación fundamental es el dolor pélvico miofascial, siendo necesario para un tratamiento eficaz la valoración de la disfunción musculoesquelética específica y el reconocimiento de puntos gatillos en
la musculatura abdominal y pélvica.
La coexistencia de patologías orgánicas (urológicas, ginecológicas, gastroenterológicas, musculoesqueléticas…) así como las importantes implicaciones psicológicas, sociales, laborales y de la esfera sexual, dificultan su diagnóstico y posterior abordaje terapéutico, invitando a considerar el DPC como una entidad clínica multidisciplinar y
multifactorial.

Manejo multidisciplinario del DPC


Por esto, el manejo multidisciplinario del DPC, con la participación planificada e interactiva de diferentes especialistas (rehabilitador, urólogo, ginecólogo, gastroenterólogo, coloproctólogo, especialista en dolor, psiquiatra, psicólogo, fisioterapeutas…) cobra suma importancia tanto en el estudio como en el tratamiento.
Es necesario un abordaje temprano, multidisciplinar, inicio rápido y multimodal de tratamientos, y atención a la esfera psicológica. Estas estrategias evitaran fenómenos de sensibilización central y desarrollo de memoria del dolor que va a perpetuar y cronificar estos cuadros.

ISABEL MONTES POSADA.

MEDICINA FÍSICA Y REHABILITACIÓN.