Hoy, 6 de marzo, es el día mundial del linfedema. Desde PelvicSalud queremos dar visibilidad a esta patología que atendemos tan frecuentemente en el ámbito de la Rehabilitación.

El Linfedema es una enfermedad crónica que puede aparecer tras haber realizado una linfadenectomia, es decir una extirpación de ganglios linfáticos, que muchas veces es esencial en el tratamiento quirúrgico del cáncer. Las pacientes de cáncer de mama son las que más frecuentemente sufren esta patología, pero el tratamiento de otros cánceres como el melanoma, el cáncer de útero o cáncer de pene también lo puede producir.

En el caso del cáncer de mama, al quitar los ganglios linfáticos de la axila, en el brazo de ese lado puede acumularse un líquido que todos tenemos, que se llama linfa, y esto puede producir un aumento del volumen de ese brazo, sensación de tirantez, de presión, pesadez … Las pacientes con linfedema además tienen mas probabilidades de sufrir infecciones en ese brazo, ante cualquier herida, quemadura o lesión. El linfedema puede llegar a generar una discapacidad en la paciente que lo sufre y suponer un empeoramiento en su calidad de vida.

Para evitar su aparición es fundamental la prevención y el diagnóstico temprano, y es aquí donde entra el trabajo de los Servicios de Rehabilitación que de una manera multidisciplinar (médico rehabilitador, fisioterapeuta, terapeutas ocupacionales y técnicos ortopédicos) trabajamos desde la prevención hasta el tratamiento y acompañamos a estas pacientes con su patología.

¿Por qué no todas las pacientes desarrollan linfedema tras la cirugía del cáncer?

Además de la linfadenectomia, existen otros factores que pueden influir o aumentar el riesgo de sufrir linfedema, como son la radioterapia, las infecciones en el brazo, el sobrepeso y la obesidad.

Aquí te dejamos varios consejos para intentar prevenir su aparición:

  • Cuidar tu peso. Evita la obesidad. ¡Ojo! ¡Eso no quiere decir que te pongas a dieta mientras estas en tratamiento activo de tu cáncer!. Consulta siempre con tu Oncólogo.
  • Hacer ejercicio físico de cualquier modalidad, aeróbico, ejercicio de fuerza y/o ejercicio de flexibilidad, está indicado en las pacientes operadas de mama (con o sin linfedema). Si estas recién operada consulta siempre con el médico rehabilitador y/o cirujano sobre cuales son los ejercicios que puedes realizar.
  • Extremar cuidados de la piel. Una correcta hidratación y evitar heridas, quemaduras o cualquier lesión de la piel, minimiza el riesgo de infecciones. Una infección puede suponer el desencadenante de un linfedema.

Si te ha gustado el post y quieres que te contemos mas cosas sobre esta patología, dale al like y contacta con nosotros….

María García Bascones

Medicina Física y Rehabilitación