Las vulvovaginitis afecciones que cursan con inflamación de la mucosa vaginal y la piel vulvar por diferentes causas (infecciosas, irritativas o alérgicas) con un origen común: la alteración de la microbiota genital, debida a factores químicos, hormonales o de otros tipos. El verano es una estación del año en la que muchas mujeres susceptibles pueden presentar recurrencias o  manifestar un primer episodio.

Aunque las hay de diversos tipos, quizás la más conocida es la candidiásica, producida por hongos. Sus síntomas son un flujo vaginal espeso y blanquecino, picor genital intenso, molestias con la micción o las relaciones y escozor en los genitales. Hay diversos factores que pueden favorecer su aparición, como la diabetes mal controlada, cambios hormonales, uso de antibióticos o enfermedades que cursan con inmunosupresión.

Aunque existen tratamientos específicos, complementos alimenticios como los probióticos son útiles en muchos casos, ayudando a restaurar la flora habitual y mejorar la salud vaginal.

No obstante, la prevención primaria es importante y existen ciertos factores externos y controlables sobre los que podemos actuar y disminuir su aparición. Algunos de ellos son más frecuentes en la época estival como son:

  • El aumento de sudor con las temperaturas.
  • El uso de prendas de tejidos sintéticos o demasiado ajustadas.
  • Mantener la zona genital húmeda durante períodos de tiempo prolongados tras el baño en piscinas y playas.
  • Los baños en piscinas mal higienizadas o con exceso de cloro, que alteran la acidez vaginal habitual.
  • El uso continúo de salva-slips.
  • El abuso de jabones para eliminar restos de cloro y arena.

Estos factores tienen en común que alteran el entorno de la flora vaginal habitual y pueden favorecer el desequilibrio de la misma mediante diversos mecanismos (aumentando la humedad en la zona genital y su maceración, alterando el pH por exposición a químicos, por mecanismo irritativo directo por exposición a cuerpos extraños, etc.).  

Algunas de las medidas específicas que podemos adoptar para prevenir la aparición de vulvovaginitis son las siguientes:

– Evitar ropas de tejidos sintéticos y ajustadas.

– Secar muy bien la zona genital y evitar la humedad tras el baño durante períodos de tiempo prolongado, cambiándonos de traje de baño si es posible.

– Evitar abusar de salva-slips y cambiar frecuentemente tampones y compresas. El uso de la copa menstrual puede ser una alternativa al uso de estos productos.

– No abusar de jabones íntimos específicos y, sobre todo, de las duchas vaginales.

– No sentarse directamente sobre la arena de la playa, ya que puede ejercer un efecto irritativo.

Maria Antonia López Rubio

Giencología y Obstetricia