SIGNOS DE ALARMA.

El cáncer de ovario es el primer cáncer ginecológico en mortalidad. Suele afectar a mujeres de en torno a 50-60 años. Lamentablemente, no tenemos una prueba eficaz de cribado para el mismo, como sucede para el cáncer de mama y cérvix, por lo que es frecuente que debute en estadios avanzados.

  Aunque  los síntomas no son específicos de esta enfermedad y pueden no tener asociado un cáncer, hay determinadas manifestaciones que nos deben hacer consultar con nuestro médico, como son:

  • Distensión abdominal.
  • Dolor abdominal o pélvico.
  • Pérdida de peso no intencionada.
  • Sensación de saciedad temprana al comer.
  • Estreñimiento.
  • Necesidad de orinar con más frecuencia o aumento de la urgencia por hacerlo.
  • Dolor abdominal o de espalda.

  Asimismo, hay determinadas situaciones en las que se hace necesario un estudio de susceptibilidad genética al cáncer, como cuando determinados cánceres, entre los que se incluyen determinados tipos del de ovario, se dan en menores de 50 años y afectan a 3 o más miembros de una familia, siendo dos de ellos de primer grado de consanguinidad. Si tras el estudio, el paciente fuera portador de determinadas mutaciones, su equipo médico establecerá el plan de seguimiento adecuado.

  Diagnosticado el cáncer de ovario, el tratamiento es quirúrgico, pudiendo ser conservador en estadios iniciales y casos muy concretos cuando la paciente no halla cumplido sus deseos genésicos . En el resto de casos, se trata de una cirugía que conlleva la extirpación de útero y ovarios, además de otras estructuras. La resección completa, con nulo o mínimo tejido tumoral residual, junto con el estadio al diagnóstico son los dos marcadores principales de supervivencia.

El cáncer de ovario es el primer cáncer ginecológico en mortalidad. Suele afectar a mujeres de en torno a 50-60 años. Lamentablemente, no tenemos una prueba eficaz de cribado para el mismo, como sucede para el cáncer de mama y cérvix, por lo que es frecuente que debute en estadios avanzados.

  Aunque  los síntomas no son específicos de esta enfermedad y pueden no tener asociado un cáncer, hay determinadas manifestaciones que nos deben hacer consultar con nuestro médico, como son:

  • Distensión abdominal.
  • Dolor abdominal o pélvico.
  • Pérdida de peso no intencionada.
  • Sensación de saciedad temprana al comer.
  • Estreñimiento.
  • Necesidad de orinar con más frecuencia o aumento de la urgencia por hacerlo.
  • Dolor abdominal o de espalda.

  Asimismo, hay determinadas situaciones en las que se hace necesario un estudio de susceptibilidad genética al cáncer, como cuando determinados cánceres, entre los que se incluyen determinados tipos del de ovario, se dan en menores de 50 años y afectan a 3 o más miembros de una familia, siendo dos de ellos de primer grado de consanguinidad. Si tras el estudio, el paciente fuera portador de determinadas mutaciones, su equipo médico establecerá el plan de seguimiento adecuado.

  Diagnosticado el cáncer de ovario, el tratamiento es quirúrgico, pudiendo ser conservador en estadios iniciales y casos muy concretos cuando la paciente no halla cumplido sus deseos genésicos . En el resto de casos, se trata de una cirugía que conlleva la extirpación de útero y ovarios, además de otras estructuras. La resección completa, con nulo o mínimo tejido tumoral residual, junto con el estadio al diagnóstico son los dos marcadores principales de supervivencia.

María Antonia López Rubio.

Ginecóloga