El objetivo del tratamiento de la disfunción eréctil (DE) es restablecer la satisfacción sexual y mejorar la calidad de vida. Al menos la mitad de los pacientes tratados con fármacos orales (I- PDE5I) abandona el tratamiento durante el primer año al no ser capaces de conseguir erecciones de calidad suficiente para mantener relaciones sexuales satisfactorias. Además, algunos varones tienen contraindicación absoluta para la ingesta de estos fármacos; no obstante, existen alternativas que mejoran el aporte de sangre al pene con el fin de aumentar la rigidez del mismo.

– Alprostadil tópico o intrauretral: Se trata de un agente vasoactivo que puede ser administrado intrauretralmente utilizando dos formulaciones distintas. El primer método consiste en el uso de una crema que asocia al principio activo (alprostadil) un potenciador de la absorción que se aplica a través del meato uretral en dosis de 200 o 300 mg. El segundo método se trata de un pequeño “supositorio” uretral que contiene alprostadil. La cánula se introduce por la uretra (el conducto de la orina) tras haber orinado (para que el conducto esté húmedo) y se libera el fármaco (250, 500 o 1000 mg). Tras su administración, el efecto se puede notar erección en unos 15 minutos de 1 hora de duración aproximada.

– Ondas de choque: la aplicación de terapia de ondas de choque podría indicarse en pacientes que presenten disfunción eréctil de origen vascular. A pesar de su uso aún está por determinar cual sería el generador, tipo de onda, parámetros de configuración y protocolo de tratamiento óptimos.

– Terapia y consejo psicosexual: en aquellos pacientes con un factor psicológico identificado se puede iniciar o asociar a otro tratamiento la terapia de pareja, entrenamiento en habilidades sexuales, educación sexual, terapia cognitiva y de comportamiento.

– Tratamiento hormonal en aquellos pacientes con alteraciones endocrinas identificadas que justifiquen la disfunción, como pueda ser la deficiencia de testosterona (por fallo testicular primario o por alteración pituitaria o del hipotálamo)

– Dispositivos de vacío: se trata de un dispositivo que genera presión negativa sobre el pene con el fin de aumentar la cantidad de sangre (venosa) que entra en él y generar una erección pasiva. Una vez conseguida la erección se coloca un anillo constrictor en la base del pene que hace que la sangre se mantenga en su interior. Finalizada la relación el anillo debe retirarse.

– Inyecciones intracavernosas: la administración de sustancias vasoactivas fue el primer tratamiento médico introducido para la disfunción eréctil. Aunque se trata de un método invasivo su tolerabilidad, efectividad y éxitos son elevados. El Alprostadil inyectable se aplica en el pene por parte del paciente o la pareja (tras adecuado entrenamiento) mediante una aguja muy fina. La inyección es eficaz a 5-15 minutos, y dura más o menos en función de la dosis y las características del paciente. Es más eficaz cuando NO se combina con otros fármacos.

A lo largo de los años se han utilizado una serie de fármacos inyectados directamente en los cuerpos cavernosos como son la papaverina, fentolamina o el péptido intestinal vasoactivo, solos o en asociación. La terapia intracavernosa combinada pretende utilizar diferentes fármacos con distintos modos de actuación a menores dosis con el fin de minimizar los efectos secundarios. A pesar de su alta eficacia, entre el 5 y 10 % de los varones con DE no responden a estas terapias y la aparición de efectos secundarios no deseados alcanza el 33% (dolor, mareo, erección prolongada en el tiempo). Algunos de estos fármacos o la combinación de ellos no están autorizados para tratar la DE en determinados países.

Es importante destacar que la obtención de una erección mantenida durante más de 4 horas (priapismo) es anómala y requiere la evaluación urgente de un profesional sanitario.

Las prótesis de pene son unos dispositivos ubicados en el interior del pene mediante cirugía, con el fin de obtener rigidez para poder mantener relaciones sexuales. Pueden ser inflables o semirrígidas. Tras su colocación a través de una incisión en el escroto o por debajo del pubis, la sensibilidad, el tacto y el orgasmo no deben verse afectados. Las complicaciones más frecuentes son el fallo y la infección.

Es importante destacar que NO existe un tratamiento ideal para todos los pacientes o para todas las situaciones. Es importante informar detalladamente al paciente de los riesgos y beneficios de cada tratamiento además de discutir y consensuar el tratamiento elegido.

Dr. Jesús Martínez Ruíz.

Urología.

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